Piedica Bibliografía Científica Cinética Lumbosacra

La columna vertebral, que hasta aquí hemos descrito en una postura estática, está provista de la capacidad de movimiento. Se mueve como resultado de la suma del movimiento de cada una de las unidades funcionales, y por lo tanto cabe considerar en forma detallada cada unidad funcional específica.

El movimiento es iniciado por el efecto de la fuerza de gravedad y por la acción cinética de los músculos sobre la estructura. Todas estas acciones son perfectamente coordinadas y controladas por el biofeedback del sistema propioceptivo y son sometidas a la fuerza de gravedad para tratar de mantener el equilibrio con el centro de gravedad. El movimiento de cada unidad funcional se lleva a cabo en la porción anterior, que incluye al disco y sostiene el peso, y bajo la guía de los tejidos del arco neural posterior, que incluyen a las superficies articulares. La amplitud de los movimientos es limitada por los ligamentos, por las cápsulas articulares y por los tejidos de las fascias musculares.

El disco intervertebral es capaz de comprimirse, permitiendo así la flexión, la extensión, la flexión lateral y la rotación. Estos dos últimos movimientos ocurren en forma simultánea y son limitados en su amplitud por la elasticidad de las fibras colágenas del anillo fibroso.

El núcleo del disco se deforma para permitir estos movimientos, pero permanece en el interior de las capas más internas de las fibras del anillo fibroso.

Las superficies articulares se deslizan una sobre la otra en un plano sagital, permitiendo la flexión y la extensión, pero limitando considerablemente los movimientos laterales y de rotación.

La extensión de cada una de las unidades funcionales está limitada por el acercamiento de la cara articular posterior, mientras que la flexión está limitada por la capacidad de extensión de los ligamentos longitudinales posteriores, de los ligamentos intervertebrales y de las membranas de la fascia del músculo sacroespinal.

Flexión:

La flexión de la columna lumbosacra determina la inversión de la lordosis lumbar hasta alcanzar una xifosis: cada unidad funcional se flexiona aproximadamente en 8 y 10 grados. La flexión simultánea de las 5 unidades del segmento lumbar alcanza un total de 45 grados. El 75% de la flexión queda a cargo de los espacios intervertebrales L4-L5 y L5-S1. En el segmento torácico, no ocurre ninguna flexión significativa.

Ritmo pélvicolumbar:

Cuando una persona se agacha hacia delante, como intentando tocar el piso, toda la columna se dobla de una manera característica denominada ritmo pélvicolumbar: la inversión de la lordosis lumbar en xifosis le permite a la persona doblarse hacia delante sólo en la parte del movimiento necesaria para tocar el piso. El movimiento debe realizarse con una rotación simultánea de la pelvis hasta el máximo grado permitido por los tejidos blandos de los segmentos interesados.

En este movimiento se verifica la siguiente sucesión funcional:

En la posición erecta estática, se relajan los músculos extensores y las tres curvas fisiológicas se alinean sobre el centro de gravedad.

1. Con la decisión de agacharse hacia delante, la cabeza se adelanta en relación con el centro de gravedad, iniciando la contracción del músculo sacroespinal.

2. Con la ulterior flexión, la columna lumbosacra comienza la inversión de la lordosis en xifosis. El sistema de husos de los músculos extensores se extiende y como reflejo, a través de las fibras Ia envía un impulso a la materia gris de la médula que, a través de las fibras  estimula como reflejo, con las fibras , a las fibras externas al huso, determinando una contracción de los músculos extensores.

3. Los músculos extensores se distienden gradualmente hasta lograr un adelgazamiento y permitir que la columna lumbosacra adopte una xifosis.

4. Durante la fase lumbar de la flexión, la pelvis no se mueve o se mueve muy poco, y los músculos extensores de la pelvis (los glúteos) mantienen una contracción isométrica.

5. La columna lumbar se flexiona hasta el límite permitido por la fascia del músculo sacroespinal, por los ligamentos posteriores superiores, los intratransversos, los posteriores longitudinales y por las cápsulas de las caras articulares.

6. Durante la última fase de la flexión lumbar, la pelvis inicia la rotación hacia adelante, con la elongación de los extensores de las caderas (los glúteos) y los músculos de la región posterior del muslo. La flexión lumbar es lo primero que ocurre y a menudo se alcanza antes de que haya una rotación pélvica de grado significativo.

La flexión completa es limitada por los tejidos ligamentosos y de la fascia y por la masa muscular posterior del muslo y de la pelvis. En la flexión completa, no hay actividad muscular: sólo se activan la fascia y los ligamentos.

Los estímulos propioceptivos que regulan el grado y la fuerza de la flexión, a través de un feedback, residen en el sistema de los husos neuromusculares, en los cuerpos de Golgi de los ligamentos y en los mecanorreceptores de las caras articulares y de sus cápsulas.

 

Retorno a la posición erecta:

Los tejidos espinales involucrados en la maniobra de reextensión, varían dependiendo si la columna sólo debe restablecer una posición erecta o si es contrarrestada por una mayor resistencia (levantamiento de algún objeto pesado). Cuando la columna debe regresar a su posición erecta, después de la flexión, se presentan en secuencia los siguientes eventos fisiológicos:

La pelvis debe girar antes de que la columna lumbar regrese a su lordosis.

Las caderas y las rodillas deben estar ligeramente flexionadas.

  1.  
    1. Cualquier objeto a levantar debe encontrarse cerca del cuerpo.
    2. La columna debe retomar la posición erecta sin una excesiva rotación y desrotación.

El mecanismo de la desrotación de la pelvis es efectuado por los músculos glúteos y los posteriores del muslo, rotores de la pelvis, que deben iniciar y sostener un acortamiento leve y gradual.

Levantamiento de un objeto pesado

El objeto que se va a levantar debe encontrarse cerca del cuerpo, para evitar un esfuerzo excesivo de las estructuras articulares de las vértebras y para que el esfuerzo sea realizado por la masa muscular de los músculos rotores de la pelvis.

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