Piedica Cimientos para una buena postura Análisis de prótesis en la rodilla

RESUMEN. La posición erecta y la marcha son actividades complejas que requieren la integridad del sistema musculoesquelético y del sistema nervioso. Normalmente, la distribución del peso corporal se reparte en forma equitativa entre las dos extremidades y sobre cada una de las superficies plantares: el peso se distribuye 40% en la parte delantera de la planta y el restante 60% en el talón. Por lo tanto, la proyección del baricentro corporal recae dentro del polígono de apoyo, en correspondencia con las interlíneas articulares de Chopart. Algunas condiciones patológicas pueden influir en la posición erecta y la deambulación; entre ellas se encuentran, por ejemplo, las causas cardiovasculares (edemas crónicos, claudicación, cardiopatía, etc.), causas neurosensoriales (cataratas, síndrome de Menière, enfermedad de Parkinson, etc.) y causas ortopédicas (xifosis, escoliosis, hallux valgus, metatarsalgias, osteoartrosis, etc.).  En el presente estudio, hemos considerado a la artrosis como causa predisponente para alteraciones de la postura y de la marcha. Para ello, nos hemos valido de un baropodómetro electrónico de plataforma modular de 240 cm de longitud por 40 cm de ancho, mismo que nos proporcionó los datos de presión de cada pie en tres distintas fases: estática, dinámica y posturográfica, además de someter a un análisis baropodométrico el paso de personas ancianas sanas y ancianos afectados por gonartrosis (estos últimos se evaluaron antes y después de un tratamiento quirúrgico de implantación de prótesis de rodilla). De los datos obtenidos resultó que diez sujetos sanos de edad avanzada no presentaban asimetrías relevantes de distribución de la carga, en comparación con diez ancianos afectados por gonartrosis que antes de la intervención quirúrgica presentaban una asimetría de distribución de la carga que se fue reequilibrando después de la intervención.

 

Palabras clave: análisis baropodométrico, artrosis, artroprótesis de rodilla.

 

ABSTRACT. http://www.gimle.fsm.it – Standing and walking arecomplex activities which require integral skeletal-muscular andcentral nervous systems. Body is usually, evenly distributed betweenboth the lower limbs with 40% on the ball of the foot and 60% on

the heel, therefore, the body’s centre of gravity falls between thefeet in correspondence to Chopart’s articulation. Some diseases can

influence standing and walking including cardiovascular diseases (chronic edema, claudication, cardiopathies etc.) neurosensorial

ones (cataract, Menière’s disease, Parkinson’s disease etc.) andorthopedic ones (kyphosis, scoliosis, hallux valgus, metatarsalgia,

osteoarthritis etc.). In this study arthritis was considered the main cause of changes in posture and deambulation. An electric

baropodometer with a modular platform 240 cm long and 40 cmwide was used which provided the pressure information for each in

three distinct phases: static, dynamic and postural Baropodometric step analysis was performed on ten healthy, elderly subjects and ten elderly subjects with arthritis of the knee. The latter group wasevaluated both pre-and post prosthetic knee surgery. The data

revealed that the ten healthy subjects with arthritis who, prior tosurgery presented unequal weight distribution on the diseased side

which was slowly redistributed after surgery.

 

Key words: baropodometric analysis, arthritis, prosthetic knee.

 

Introducción

La posición erecta se configura como “posición de reposo o de equilibrio” favorecida por la perfecta sinergia entre los músculos agonistas y antagonistas, que con sus contracciones finas mantienen al cuerpo en un estado de quietud dinámica. Por lo tanto, el mantenimiento de la posición erecta y la marcha son actividades complejas que requieren de la integridad del sistema músculo esquelético y del sistema nervioso. La cooperación precisa de ambos sistemas hace que la distribución de la carga, sobre todo durante la posición erecta, se reparta de manera más o menos simétrica entre las dos extremidades y haya en ambas superficies plantares una distribución de 40% en la parte delantera y 60% en el talón.

Durante la marcha, que es un acto voluntario en respuesta a estímulos que provienen tanto del interior de nuestro cuerpo como del medio ambiente, se efectúa una transferencia de la carga primero sobre una extremidad y luego sobre la otra. En condiciones óptimas, esta carga se reparte más o menos equitativamente entre los dos hemisomas.

En la posición erecta, el baricentro corporal se proyecta centralmente, dentro del polígono de apoyo, en correspondencia con las interlíneas articulares de Chopart (Fig. 1). Topográficamente, el baricentro corporal está situado en la IIª vértebra sacra, mientras que su proyección vertical puede imaginarse como una línea que, partiendo a la altura del trago, pasa por delante de las vértebras cervicales y torácicas, cruza la IIª vértebra lumbar y, pasando posteriormente a las últimas vértebras lumbares, se proyecta en correspondencia con la interlínea de Chopart. 

 Son muchas las condiciones patológicas que pueden influir negativamente en la posición erecta y la marcha. Entre otras, encontramos causas cardiovasculares (edemas crónicos, claudicación, cardiopatía, etc.), causas neurosensoriales (cataratas, síndrome de Menière, enfermedad de Parkinson, etc.) y causas ortopédicas (xifosis, escoliosis, metatarsalgias, osteoartrosis, etc.).

Por lo tanto, es evidente que la superficie plantar funge como papel calca en lo que se refiere a eventuales variaciones en la distribución del peso corporal. En el presente estudio, hemos tomado  como causa de predisposición, para la alteración de la posición erecta y de la marcha, el envejecimiento natural y fisiológico de los cartílagos articulares, es decir, la artrosis.

En la práctica clínica, el estudio de las alteraciones posturales y de distribución de la carga se realiza con la ayuda de aparatos computarizados capaces de analizar toda variación de carga que se transmite a la superficie plantar (2). Por lo tanto, hemos sometido al análisis baropodométrico a personas sanas de edad avanzada y a personas de edad avanzada antes y después de haberse sometido a un tratamiento quirúrgico de artroprótesis de rodilla, con el fin de verificar la presencia de eventuales asimetrías de distribución de carga antes de la intervención quirúrgica y eventuales correcciones en la distribución de la carga que se hubieran presentado después de colocada la prótesis articular.

Materiales y Métodos

El análisis del paso mediante aparatos computarizados como los baropodómetros, es el método para conocer las presiones que se ejercen en cada uno de los puntos de la superficie plantar, tanto en la fase estática como en la dinámica.

Este método permite visualizar en tiempo real, durante el desarrollo del paso, tanto la superficie de carga como la línea que se forma desde el centro de empuje corporal; además, es un método de análisis instrumental no invasivo, por lo que se puede repetir sin daño para el operador ni para el paciente.

Utilizamos un baropodómetro electrónico de plataforma modular de la Physical Support de Italia, constituido por una plataforma barosensible de 240 cm de longitud por 40 cm de ancho que, a través de 9600 sensores electrónicos de platino recubiertos de un hule alveolar, proporciona los datos de presión de cada uno de los pies a una computadora electrónica que transforma los datos numéricos en imágenes de ambas fases: la estática y la dinámica.

De esta manera, se obtiene la medición de la distribución de las presiones, la definición de los centros de empuje de cada pie, la proyección del centro de gravedad, el cálculo de las presiones máximas y de la superficie de presión.

El la Fase estática, el baropodómetro registra la imagen estática que resulta del promedio de ocho huellas consecutivas.

A continuación se indican los procedimientos para la evaluación de los parámetros:

a)   En la imagen de la huella plantar, el baricentro “C” y los centros de presión de cada una de las extremidades, “D” para el pie derecho y “S” para el pie izquierdo, que corresponden a la proyección hacia el piso de los centros articulares de cada extremidad, deben estar alineados entre sí y ubicados centralmente con respecto al mesopie. Una falta de alineación en los mismos indica una posible rotación de la pelvis, un paradismorfismo de la columna o una heterometría. El apoyo de las extremidades en el piso debe ser necesariamente uniforme, con una distribución de la carga equitativa entre las dos superficies plantares.

b)  La repartición de la carga entre las dos superficies de apoyo debe ser balanceada y debe haber, en cada una de las plantas, un 40% sobre la parte delantera del pie y un 60% sobre el talón.

c)   Para obtener una imagen clara y sencilla de las áreas de apoyo hiperhipo del pie durante la fase estática, la huella se elabora bajo forma de isobar, de tal manera que se obtenga un mapa puntiforme de cada una de las áreas de presión en los distintos niveles de carga.

La fase dinámica representa el aspecto más significativo e innovador del análisis instrumental ya que permite visualizar, en registro consecutivo en función del tiempo, todos los datos relativos al pié durante el desarrollo normal del paso. El examen se realiza haciendo marchar al paciente sobre la plataforma para registrar la presión ejercida por cada pié sobre la zona de sensores de modo que se obtiene una sucesión de apoyos plantares que representan el baricentro de presión durante toda la fase de registro. El punto de máxima presión (M) debe localizarse a lo larggo del margen medial del calcaneo y, sucesivamente, a lo largo del primer metatarsiano, zona que corresponde al punto de máxima presión ejercida durante la fase de impulso y apoyo en el suelo. Durante la fase dinámica es posible, además, registrar y controlar otros indicadores como:

  • La superficie (en cm2) abarcada durante el paso.
  • La presión máxima (en gr/cm2) ejercida en cada fase individual durante el desarrollo del paso.
  • La velocidad (en mm/seg) de movimiento del pié en cada fase.
  • La fuerza (en kg) ejercida por el peso durante la fases de apoyo e impulso.

 

En el estudio, fueron incluidos 20 sujetos, todos de género femenino, con edades comprendidas entre los 62 y los 78 años (edad media de 68.4 años), de los cuales 10 se consideraban sanos, sin patología que afectara la postura y 10, con afectación artrósica invalidante de las rodillas, en espera de ser intervenidas para implante de prótesis. El examen baropodométrico estático y el dinámico se efectuó tomando en consideración como indicadores en la fase estática, la carga, la superficie de apoyo, la presión máxima y la media, la dislocación del baricentro corporal, y en la fase dinámica, la superficie, la presión máxima y la media, la carga, la fuerza y el número de fotografías comprendidas entre las fase de apoyo y de impulso para cada pié en lo individual.

Las diez pacientes afectadas por gonartrosis fueron sometidas a instalación de prótesis total de rodilla, con postoperatorio libre de complicaciones, 7 presentaban gonartrosis izquierda y 3 derecha.  

El peso corporal de las pacientes, clasificadas todas como normales, varió entre 60 y 87 kg, la talla tuvo un rango de 150 a 165 cm; mientras que su talla de pié fue del 36 al 41. Todos los sujetos tratados con instalación de prótesis de rodilla fueron sometidos al examen baropodométrico antes y después de la intervención quirúrgica y monitorizados sucesivamente en el periodo postoperatorio con seguimiento a los 3 meses y al año.

Resultados

Del análisis de los resultados, deducimos que:

a)   En las 20 pacientes incluidas no se confirmó una subdivisión del porcentaje de carga en cada pié, del 40% del antepié y del 60% del retropié.

b)  De las 10 pacientes consideradas sanas, el examen baropodométrico en fase estática no demostró variaciones significativas en la carga entre ambas extremidades; el baricentro corporal estaba desviado hacia el polígono de apoyo y el examen dinámico no evidenció variaciones significativas de la superficie de apoyo y la carga entre ambas extremidades.

c)   En nueve de las pacientes afectadas por gonartrosis, la baropodometría electrónica ha evidenciado, tanto en la fase estática como en la dinámica en el preoperatorio, una deformidad de la superficie de apoyo y de la carga entre las dos extremidades, que predominaba en el lado opuesto al considerado patológico; además, el examen dinámico en 6 pacientes confirmó una reducción del número de fotogramas necesarios para la composición global del semipaso derecho – izquierdo del lado patológico, en 2 se obtuvieron resultados promedio y en las 2 restantes, un aumento. En 6 pacientes se encontró desplazamiento del baricentro corporal hacia el lado sano, mientras que las 4 restantes presentaban una desviación del baricentro corporal hacia el lado interno del polígono de apoyo.

d)  En el postoperatorio, el examen estático demostró en 4 pacientes, una reducción de la superficie de apoyo y de carga en el lado operado respecto tanto del lado sano, como del mismo lado antes de la operación. En 6 pacientes se confirmó un aumento de la superficie de apoyo y de carga del lado operado respecto del mismo lado antes de la operación.

Este cuadro justifica el hecho de que, en la fase estática, durante el apoyo en la bipedestación, es más fácil repartir la carga entre ambas extremidades, ya que la desaparición de la gonalgia presente antes de la operación, favorece la acción propioceptiva y, por lo tanto, permite trasladar una mayor carga a la superficie plantar del lado operado, en comparación con el preoperatorio. Por otro lado, la caída libre de la extremidad operada, propia de la fase dinámica, se traduce en una respuesta al miedo al dolor de un estímulo negativo, suficiente para inducir al paciente a sustraer la carga de la extremidad operada.

En 4 pacientes se encontró una reducción del número de imágenes necesarias para la composición global del semipaso derecha – izquierda del lado operado; en 3, hubo equidad de imágenes derecha – izquierda, mientras que, en las 3 restantes hubo aumento.

En 6 de las pacientes, el baricentro corporal estaba desviado al lado opuesto al operado.

e)   En el seguimiento realizado a los 3 meses, no se confirmó diferencia significativa respecto al postoperatorio, ni en la fase estática, ni en la dinámica.

f)   En el control realizado al año posterior a la operación se encontró que en el examen estático, todas las pacientes mostraron un aumento de la superficie de apoyo del lado operado en comparación con el preoperatorio, con una mejor distribución de la carga entre ambas extremidades; en 6 pacientes se obtuvo una mejor distribución de la carga, repartida en un 49% y 51% para cada extremidad, mientras que en 2 pacientes, la carga se distribuyó equitativamente al 50% para cada extremidad.

En 6 pacientes se observó un aumento de los cuadros necesarios para completar globalmente el semipaso derecha – izquierda del lado operado, en comparación con el preoperatorio, cuadro compatible con la desaparición de la claudicación de “fuga”.

Además, en 3 pacientes se obtuvo una centralización del baricentro corporal dentro del polígono de apoyo. En el examen dinámico, en 3 pacientes se encontró una leve diferencia de la superficie de apoyo entre las dos extremidades.

Conclusiones

Con base en los resultados obtenidos, se comprueba la utilidad de este método instrumental para el estudio de los pacientes afectados por gonartrosis, tomando en cuenta cómo dicha patología puede influir en la distribución de la carga sobre la superficie plantar en la posición erecta y en la marcha. Además, los resultados positivos obtenidos mediante el tratamiento quirúrgico de instalación de prótesis de rodilla, tales como el aumento de la superficie de apoyo y de carga sobre el lado patológico, evidenciaron cómo la corrección de una patología incapacitante se traduce, en la mayoría de los casos, en una más equitativa distribución de la carga entre ambas extremidades.

Por lo tanto, se considera que la baropodometría electrónica constituye un valioso instrumento de diagnóstico para el monitoreo de pacientes afectados por patología artrósica discapacitante de los miembros pélvicos, sobre todo en virtud del método de investigación, que representa una valiosa ayuda para la evaluación postoperatoria entre la prótesis articular y la cinemática de la extremidad intervenida y en relación con el sistema corporal del individuo en estudio.

 

 

Diagnostic Support es una empresa italo/mexicana que opera bajo la marca Piedica®  ofreciendo Tratamientos para Dolor de  Pies, Tobillos, Rodilla, Cadera y Espalda en toda la República Mexicana  con la mejor atención personalizada y con la más alta tecnología.
Somos los únicos en el mercado que obtenemos información del comportamiento biomecánico de los pies de altísima precisión y que se transfieren a un sistema CAD-CAM –Diseño y manufactura por computadora, para  elaborar plantillas ortopédicas y poder normalizar el apoyo del pie.

Si tienes dolor de pies, rodilla o  espalada por problemas biomecánicas y necesitas aliviar el dolor en Diagnostic Support tenemos la solución más adecuada para ti.
Dolores por problemas de diabetes, mucho ejercicio, artritis, pie anciano, deformaciones anatómicas, alteraciones posturales nosotros tenemos la solución.

¡Contáctanos! +52(55)55 70 91 19 glorianewell@piedica.com

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: