Piedica Aplicaciones de la Baropodometría Electrónica en la Construcción de Plantillas

APLICACIONES DE LA BAROPODOMETRIA ELECTRONICA EN LA CONSTRUCCION DE PLANTILLAS

   Las posibilidades que ofrecen las técnicas de baropodometría son muchas veces desconocidas, por lo que su utilización es bastante reducida. La baropodometría no intenta sustituir a la exploración clínica ni a otras exploraciones podológicas o radiológicas, sino que es un medio complementario eficaz que, junto con aquellas, puede ayudar a un mejor conocimiento de la patología del pie. Son muchas las ocasiones en las que un estudio baropodométrico puede ayudar en el diagnóstico o en la indicación o diseño de un tratamiento.

1) Análisis de la distribución de presiones en el píe normal, en estática y dinámica

   Los avances tecnológicos en la baropodometría electrónica permiten conocer la distribución de presiones en la huella plantar y cuantificar la transmisión de cargas en el pie más exactamente que los métodos clásicos, por lo que se ha utilizado ampliamente para conocer la distribución de presiones, tanto en estática como en dinámica, en individuos sin patología (34, 35), constituyendo una herramienta valiosa en el análisis y estudio de la biomecánica humana.

   En estática, se ha analizado mediante baropodometría la distribución de las presiones en antepié y en retropié, las variaciones de las presiones en el pie durante el apoyo monopodal y bipodal debido a las oscilaciones normales del cuerpo al mantener la postura erecta (33), se han calculado los centros de presiones, eje mecánico del pie, la superficie de apoyo, etc. De especial importancia son los distintos estudios que se han realizado para describir y analizar la participación de los metatarsianos y la existencia o no de arco anterior en el pie, que han demostrado que todos los metatarsianos apoyan en mayor y menor medida (33).
   En dinámica, Lavigne y Noviel, en 1994 (36), describieron la variación temporal de las fuerzas y las presiones zonales en contacto con el curso de la marcha; así, para cualquier zona de la superficie plantar la intensidad del apoyo varía en tres fases: fase de carga, fase de carga máxima y fase de descarga, en la que la intensidad del apoyo va disminuyendo hasta cesar el contacto con el suelo. Se han publicado trabajos, realizados usando distintos sistemas de los descritos anteriormente, para determinar la distribución de las presiones en el retropié y en el antepié, y particularmente debajo de cada cabeza metatarsiana. La mayoría encuentran que durante la marcha existe un predominio del apoyo central (36). Asimismo, se ha investigado cómo se modifican las presiones soportadas con el uso de distinto tipo de calzado (duro, blando, zuecos, … ) (37, 38), y a la altura del tacón (39).

2) Usos clínicos
   En la clínica se ha utilizado la baropodometría ampliamente.

   a) Prevención y tratamiento de ortesis de deformidades del pie (40).

   Dentro de los programas de Salud Escolar, organizados para la detección precoz de anomalías, enfermedades y deformidades en los niños, el diagnóstico asistido y/o automatizado mediante el empleo de la podobarometría, permite el estudio de niños y adolescentes en edad escolar a gran escala, con el fin de prevenir deformaciones y alteraciones funcionales del pie, sobre todo en las formas iniciales. El screening puede ser realizado en los mismos centros escolares, de forma sencilla, obteniéndose mayor cantidad de datos objetivos y de mayor fiabilidad que con otros métodos.

   b) Diagnóstico y tratamiento de alteraciones del apoyo plantar.

   Otra de las aplicaciones más importantes de la podobarometría es el diseño informatizado de las ortesis, sobre todo en el tratamiento de las metatarsalgias mediante plantillas de reequilibrio. La posibilidad de cuantificar la carga ejercida por cada metatarsiano con la baropodometría electrónica de alta resolución, permite llevar a la práctica, de una forma más eficaz, el tratamiento ortésico de las metatarsalgias reequilíbrando la carga en el antepié, y no simplemente compensando la distribución de las presiones (39). Existen también diferentes estudios sobre el material más adecuado para una mayor disminución de las presiones en la elaboración de la órtesis en distintas patologías (41).
De la misma forma puede colaborar en el diagnóstico y tratamiento de otras alteraciones del apoyo plantar como, por ejemplo, en talalgias (42).

   c) Prevención y tratamiento de alteraciones tróficas o deformidades, en diferentes patologías.

   – El pie diabético, debido a la denervación distal propia, conlleva una hiperpresión sobre las cabezas metatarsales apareciendo áreas de ulceración que suelen coincidir con las zonas que en el baropodómetro marcan hiperpresión, por lo que se puede utilizar para realizar screening, registrando las presiones tanto estáticas como dinámicas, y poder prevenir las úlceras mediante los procedimientos ortopédicos y/o quirúrgicos adecuados (23, 37, 43).
   – Los niños con disrafismo espinal u otras afecciones neurológicas, también sufren riesgo de ulceración debido a varios factores, como son la deformidad, la pérdida de sensibilidad y la falta de entendimiento de los pacientes de su propia patología. Mediante la baropodometría se ha podido demostrar en este grupo de pacientes que muchos de los procedimientos quirúrgicos correctores que habían sido ampliamente empleados eran escasamente eficaces (23) y se han propuesto otras alternativas de tratamiento (44).
   -En leprosos también se generan áreas de mayor presión en determinados puntos del pie. Birke y col. (45) realizaron un estudio en 12 leprosos haciéndoles andar descalzos y con distintos tipos de calzado para determinar su influencia sobre las presiones de los pies.
   – En el píe reumatoide se afectan fundamentalmente las articulaciones metatarsofalángicas de los cuatro últimos dedos y la interfalángica del primero. Según los registros obtenidos por baropodometría pueden diseñarse ortesis preventivas, correctoras o paliativas, dependiendo del estadío de la enfermedad (46).

   d) Medicina Deportiva.

   La baropodometría se utiliza como medio de prevención de lesiones, puesto que es posible modificar el orden de las solicitaciones mecánicas dirigidas al miembro inferior, a la pelvis y al raquis lumbosacro, a partir de una acción plantar que se propague de abajo arriba. Así, se han diseñado órtesis y calzados, buscando además de la acción directa de la plantilla sobre el pie, una acción indirecta a nivel de los segmentos y articulaciones suprayacentes (42).

   e) Medicina de Rehabilitación.

   La baropodometría, al permitir un conocimiento completo de la distribución de las presiones en el pie, tanto en estática como en dinámica, en sujetos sin patología, proporciona la posibilidad de un análisis comparado estableciendo aquellas presiones que son patológicas pudiendo usarse para establecer programas de rehabilitación y controlar la efectividad de los mismos.
   Por otra parte, en la rehabilitación del equilibrio y de la marcha tanto los estudios posturográficos (47) como los dinámicos (41), van a aportar al sujeto, a través del refuerzo visual que suponen estas técnicas, una ayuda importante (feedback). Así, Schneider y col. (48) realizan un trabajo de la marcha en el amputado donde valoran la eficacia de la utilización de distintas prótesis. Morgenstern y col. (49) realizan, mediante registro de presiones plantares, un estudio de la marcha en sujetos con lumbalgia concluyendo que estos sistemas son muy útiles para analizar patrones de marcha anormal por distintas patologías. Werstch y col. (50) estudian las presiones plantares al andar con bastones colocados en el mismo lado de la lesión del miembro inferior o en el lado contralateral.
   Otra de las aplicaciones de la baropodometría, dentro del campo de la rehabilitación, es la del diseño informatizado de distintas ortesis y el control posterior de su efectividad.

   f) Evaluación de diversos tratamientos quirúrgicos.

   Las técnicas baropodométricas se pueden utilizar para evaluar el resultado de determinados tratamientos quirúrgicos, así como para colaborar en la indicación de los mismos. Así, por ejemplo:
   – En la Intervención de Brandes-Keller u otras utilizadas en el tratamiento del hallux valgus (23): En el hallux valgus normalmente se observa una disminución de la carga soportada por el primer y segundo dedos junto con un desplazamiento de ésta hacia los metatarsianos laterales. Tras la intervención de Keller, que acorta y realinea el primer dedo, se reduce la carga sobre este dedo y aumenta el soporte de peso, sobre todo de la primera cabeza metatarsal y en menor medida de la segunda. Asimismo, también puede influir en la indicación quirúrgica, ya que en algunos casos el registro preoperatorio muestra una carga elevada bajo la primera cabeza metatarsal y en estos casos no estaría indicada esta técnica.
   – En la osteotomía de primer metatarsiano para reducir su desviación en varo como gesto asociado en el tratamiento quirúrgico del hallux valgus (51). Preoperatoriamente el centro de mayor presión se sitúa en la cabeza del tercer metatarsiano. Postoperatoriamente el peso se distribuye más homogéneamente, predominando en el primer espacio interdigital.
   – En las artroplastias de la articulación metatarsofalángica del primer dedo (52), usadas a veces en el tratamiento del hallux rigidus. Preoperatoriamente existe una sobrecarga importante del primer dedo como hallazgo típico, pero a veces el sujeto se adapta a la marcha cargando preferentemente el borde lateral del pie intentando evitar así el apoyo de la articulación dolorosa. Los registros postoperatorios suelen mostrar un cambio en la distribución de presiones del antepié disminuyendo la soportada por la primera cabeza metatarsal y aumentando la existente bajo la segunda.
   -En la alineación metatarsal como tratamiento de la artritis reumatoide se comprueba en el postoperatorio cómo disminuye la presión plantar que antes se registraba en determinados puntos del antepié (33).
   – Para comprobar el efecto de las artrodesis en el retropié (53). En un pie con varo de calcáneo se pueden ver zonas de hiperpresión en la zona lateral del retropié. En caso de un valgo de calcáneo estas zonas de hiperpresión se observarán en su zona medial.
Tras realizar una doble o triple artrodesis la distribución de las cargas puede variar y distribuirse de forma más uniforme por el retropié.
   – Después del tratamiento quirúrgico de fracturas de tobillo y pie y de otras zonas para comprobar su efectividad, observando o no patrones alterados en la marcha (54)
    – Después de la reparación quirúrgica de los ligamentos de rodilla… (55).   Correspondencia: Magdalena Comín Comín. Avda. Gómez de Avellaneda. Nº 69 4ºC. 50015 Zaragoza.

 

 

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